domingo, 3 de marzo de 2019

ZURCIR FORMA - Comentarios a la obra poética de Willy Gómez Migliaro








Migliaro deformado en una imagen de hielo

Constantemente picado es Migliaro
En el papel de otro enterrado o atendiendo una migración
Cuando vuelve a nuestros campos
Y su llegada veinte años después prende velas
Y anuncia otro recorrido



Nuevas Batallas (2013)


No pretendo una crítica concienzuda acerca de la poesía de Willy Gómez Migliaro,  reconozco que bien valdría realizarla, si consideramos que los referentes que toca y la forma como  su escritura ha ido dejando pieles, afinando su construcción, y el valor referencial que ha ido tomando su trabajo. Intentaré precisar algunas ideas que surgen más al calor de la fascinación, y la expectativa que despierta en mí su poesía, en ese entusiasmo de seguro que no podré cerrar coherentemente mis planteamientos, ello vale, pues no lo pretendo en realidad.

Cuando llega a su fin, a su cerco y límite, la idea con respecto a donde se dirige la construcción de la palabra empieza a habitar otro campo, otra vida, otra plataforma y empieza el poema a ser más allá de la palabra misma, rompe su cáscara y se dirige hacia el espacio vacío que circunda el sentido manifestándose lo sustancial del encuentro poético. El sentido, vista desde las orillas de la realidad, adquiere otra connotación en el arte (remitiéndome claro está a la forma), a eso nos impulsa la poesía a una superación de la idea misma según fue concebida por Platón. Porque es muy probable que el sentido de la información, su dirección y su peso en el presente, le revele al poeta ese dejarse llevar tan ligado al fluir de un ánimo. Animus Anima en permanente devenir. 



Eses es, según mi concepción de receptor, el recorrido de la obra de Willy Gómez Migliaro, su trasuntar poético, aquello que lleva a que la estrofa poética se vuelva más vigorosa y predispuesta al rompimiento, notorio ya en Nuevas Batallas (2013):


 Zurcir forma y se bifurca la luz del sol cuando
Limpias heridas en los patios de geranios
Tiento en las fachadas recién pintadas. Parece la esperanza.
Prueba de incisiones ¿De qué se trata?


Porque ya en La Breve Eternidad de Raymundo Novak (2005) lo había prefigurado:


La voz de las palabras ya no significa nada
Si digo muralla se levanta una cultura orgiástica que atenta
Contra la economía del planeta
Y mientras dura su fiesta algo de belleza
De innegables juramentos calcinan el pasto de la sabiduría


Pero aun estos poemarios retenían la referencia a un sentido en la forma. En ellos los telones de fondo: Arguedas y sus ríos profundos, la mujer Tello de Apurímac, el cuerpo del ser de Lima, el Descentralizado de fútbol o una cancha de tenis, sus accesorios, los provincianos de una cordillera de los andes muertas, mantienen su presencia totémica.

Ya en Construcción Civil (2013) aquellos referentes delimitados por sus fronteras geográficas pasan a ser parte de un sentido que avizora lo liminal, es decir, no habitan ese espacio al que debe remitirse el sentido de la construcción poética, aún están, pero en tránsito de desaparecer. Nos dice en Construcción Civil:

Movimientos desde la orilla del río
Estas a salvo al fin sin música extendiendo magia
Flor orquídeas de insidia al callar pedazos de país ahora
Cualquiera es escombro clavo reclinación
Al empezar rezos para un entierro
Después de los informes
Habrá tiempo y diré como encontré tu cuerpo…


Considero a este poema (página 24) de una belleza y de profunda carga social sin ya remitirse a los lugares comunes, sin los tópicos de referencialidad.

 Entonces llega Lírico Puro (2017) y la consecuencia de lo previsto en su camino a romper el canon de una estructura que sus anteriores trabajos habían fijado. Lírico Puro establece una coordenada anti jerárquica y donde las cosas como cosas por si mismas encuentran una profundísima razón de ser en lo táctil puro, en la mirada a quien hace, a esa suerte de revalorizar aquello que por el mismo hecho del uso de las cosas en una sociedad de mercado donde aquello se ha perdido, donde la banalidad y el hastío, el desperdicio y el no saber que hacer con los envases de plástico exceden la noción misma de cachivaches o adefesios, adjetivos que incluso podrían definir a los objetos más humanos. Una sociedad que reconoce su desilusión y patetismo melancólico en lo vintage sin escapar un milímetro de su coerción de mercado.

Abriré en este momento el libro para entresacar frases al azar, de una manera lúdica a la que el poeta me invita y me entusiasma: marcos sólidos de ventanas,  bisagras, cepillos, ganchos de ropa, percheros, escaleras, pañuelos, cartones, enchufes, tornillos, lámparas, harinas, bicicletas, chapas de puertas. Esas cosas brillan, adquieren un movimiento en una constelación que puede suponer no está lejos a los lugares referenciales que Migliaro no menciona ya y que llevan a cuesta ese peso demoledor que relaciona la memoria del Perú a nuestra reiterada y homogénea (cuando no, poco imaginativa) visión de nuestra historia y su geografía.

Esta suerte de danza en el cosmos, de los objetos y su aparente condición de enseres en una constelación de indicaciones manuales, resulta una llamada del poeta a mirar con otros ojos, con ese ánimo de niños que nos refresca pero que en el fondo es una vía para penetrar en la materialidad de los objetos y su relación humana con la vida misma.

Las mangueras en el jardín de geranios
Y un instante de mirada animal o
Amontonar jardines sujetos oscilan
Agua que se bifurca en el aire algo aparece
Levantar maceteros alrededor
Mover baldes y reconocer intimidades
Nos tocará filo de lampa y entierro
A la esperanza del riego un flujo de lo que es
Serpiente y árbol de moras
Brota el líquido espeso transforma el fin
Al diseñar bosque de un producto elaborado dejar
La sierra cuando pierdes el alicate
Cada metro ante el deseo de transferir chapas
Por un poco de agua registras incumplimientos
Pero el plástico envuelve hasta que sus elementos se revelan
Algo estalló una tarde en el jardín de barrios limpios
Piensa que acto de serpiente deshecha
Borde oceánico en los adornos un gran riesgo
Guarda su media clase su propia derecha
Nada similar a nuestros trapos de mendigo
O tempestad del detalle aquí arriesgan con el ganado vertical

Encuentro allí una estrategia que relaciono con la Comunnitas puesto que se trata de una posición anti estructura donde la construcción poética rebasa la estratificación que antes había asumido. El poeta nos propone en su nuevo territorio poético esta idea y Platón queda con ello satisfecho.

Para terminar solo añadir que esta noción y comprensión de la obra de Willy Gómez adquirió mayor certidumbre cuando leí su poema El Frontón (2018) Lo ya dicho con relación a los tópicos y su peso no permiten la claridad que había encontrado en Lírico Puro, pero en su relación con el mar y su descripción de sus componentes minerales se permite entrever lo que forzadamente nos remite el hecho y la remembranza social y política del poema. 

La lectura de la poesía de Willy abre expectativas interiores que uno jamás puede dejar de relacionar con su propio trabajo, planteándonos otro enfoque y manteniendo viva la llama creativa. Aire fresco zurciendo sus formas.

Lima, marzo de 2019.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Del poemario sin editar TRIUNFO DE LA MUERTE


I


Mis pies trágicos frutos
falanges quietas torcidas yemas,
carbones vivos

Mis pies en lo oscuro
Son ruedas que avanzan
aquietan esperanza

8.01.04



II


Bambolean llaves

moscas imaginarias

espantan,
suman partes
repetidos instantes

El vehículo
grosor de cascajos en el paso
edificios
sopor de habitáculos estrujados

 La espera
Calla a la noche en el óxido
esfera lineal monocorde
consecuencia y claxon

Entre cuencas
deslizan ganchos
en bolsillos
al viento su parte

fosforesce
aterido pasto, sílaba,
 esfera de hierro quieta
ante el hervor, pasmo

Todo ahínco reiterativo
la consecutiva ocasión
otra vez, otra vez
señales de triunfo
para poder almorzar

Tal vez no me adapto
horizonte de cuerdas
el fervor se apaga,
el animal se apila

Entre restos de azoteas
 sabrás quien es dios
por el barro impregnado
en tus zapatos

                                                                                              Lima 2.01.10



III




Hay una sombra o dos o tres
de cuántas no importa
una sombra
Incluso más allá del cuerpo
que la provoca

Una sombra que persiga
todo indicio de no verla
se agolpe y no duerma

Una sombra o dos o tres
desmenuzándose en pelusas

La muerte no me acompaña
Esta noche
sino yo a ella 




IV


Abrazado a una maleta
mi cuerpo llevado por la marea

Empujado a una cueva
la playa que he dejado
indica que todo ha terminado

Me desaflojo la corbata
a esperar que venga la muerte,
la espuma cubierta de astillas
en vaivén menguado

Lo que hay allí dentro
es todo mi equipaje
el rumor de las aguas que hierven
al interior de su caja musical

Puede ser que esta noche,
sobre una alfombra de caracolillos,
despierte de súbito, quietas manecillas
 de cuajo somnolientas

Como en un naipe
ostenido del as por el frío
el recuerdo acompasa la espera
 los párpados  son telones
y la tragedia que está
recién por empezar

Entre los pliegues del oleaje
aparece una vida, de tantas, la mía
En una larga hilera de tumbas
que flotan en el mar calmo

Ponerme de pie es ya inútil
domar el laberinto sin espada, vano

El laberinto es lo indomable
que se nos ha presentado,
destino de tormentas
que una sola vez
la cremallera ha lacrado

Para explicarlo haría falta
un tiempo que sea nuestro
Un dolor invertebrado
que se apodere del tiempo

Un pretexto perfecto
Para el aullido del tránsito
indiviso, uniforme
que posea estatura
en todos sus elementos

Se nos acaba el sueño
allá en los peñascos,
clavado a la mala
por martillo descabellado
deforme, trágico, enloquecido


De todo aquello
que brote en la cueva
la sombra de tu talle
espuma es,
reflejando la luna

¿Aun esto será posible?
una luz reflejo calcáreo
y poder soltar la maleta
y mirar que se  pierde
en ese laberinto

                                                                                              25.11.05





miércoles, 20 de abril de 2016

VULVLAVIOS (Poemas escritos entre 2002 y 2003)

I
Gris es mi pátina con la que pinto incolor, gris y ya es harto
Como el sacro pez muriendo de sed navegando en el lienzo celeste y no te percataste de
aquello
Quizás sea eso lo que desata el pincel furibundo de norte a sur
Del coágulo en el clavo puro conducido por tus laberínticos vericuetos que se exprimen en
Persianas
Y al espantajo de inviernos que se hacía con las manos
Algo de patibulario y crujiente rondando aun en Lima, apelambrado y rozante por el antebrazo
Y tu sabes muy bien a que me estoy refiriendo, cuando tu sexo se rompía como un higo
En la quebrada dentadura del hotel
Y atenazabas tus dedos en los míos con fuerza
Como si no hubiese otra forma de hacerlo,
Y el polvo de azúcar volaba por los techos,
entonces tu en mi pátina, desmelenada, céltica, lumínica en tus bordes
Tu renacías como sólo renace el agua a borbotones
En la superficie
Para luego arrecostarte, cachorro de león a mi lado
Bendito animal iridiscente en la plomicie insalubre de Lima,
Haciendo un paréntesis en el culto a los ojos, adueñándote a palmos de un rugido,
Gris y ya es harto y exhausto y aun,
Como el sacro pez, muriendo de sed



II
Oquedades enigmáticas de la vida, yo las adoro,
Desde el principio ahora y siempre, porque lo último que veré será una flecha de cometa
Petrificada a un naipe,
Antes de cerrar el magnífico y décimo párpado y me envuelvas fetal para ser cubierto por tus
Fardos,
Por haber vivido y vagado por algún sector de la oquedad número tantos,
Porque fui forastero en mi propia vida y me detuve a poner los calcetines
(el agua dibujando desfiladeros en un pedazo de cuarzo)
Y algún trueno nos encandilaba en supuestos amaneceres que duraban lo que un relámpago se
Proponía
Oquedad mayor si he de ir por la fusa, si se enrosca y desata en pléyades, si se alimenta de
Esperanzas
O rechina los dientes al calor de la trama,
Oquedad menor, unidos por agua, deslizándonos húmedos y maltrechos
Con las branquias enrojecidas supurando almidones
Por ti vulvlavios
Fragante y fugaz


(Arequipa, mayo de 2003)


III
De súbito y salina, sale,
Del pan yerto, lagrima y fecunda a veces
Dromedario seco reiterando el paso
¡Oh no! En su carretero duelo, duele,
Y lerdo el dorso en que posa, su barniz inútil se reseca,
Pudiera de tanto en tanto clave de sol, atemperarse
Pero rima y rume, sale,
Moneda momentánea, agujereado cielo
Cántico perdido en gibraltares, gimes
¡diluvia santo! ¡masticando enhebra!
De súbito alcanzaras uno, eterno alveolo
Vieras, más que vieras,
Peciolo acuoso de comba que la ola hizo sin darse, palmo,
¡Sin darse!



IV
Si de quejidos en la luz
Que hay de ciego cuando trata,
Tronco, madero crisólito, amanecer,
Turba de mar en la nada
La noche sin demora ¿A dónde?
Carbones enfrentados de súbito misterio
Jupiter jumento ha desvanecido
en algún soporte, juego escondedero
Híbrida coyunta aun medita
De blanco y negro aquelarre,
Trasfondo de mueca marinera
Borbotea y arde, nomenclatura siniestra,
Extendida rosa en mi falange, aun,
Dubitativa, incierta nube que reposa,
Trafalgar callado, mi café en el páncreas
Avanzo, avanza, morir es entrar como luminoso est


(Trujillo, 19 de febrero de 2002)


V
Tantric tántrica
Orlada de peces y un pan a la deriva, ciudad,
Encima del pabellón mordisqueado, humedecido,
Ablandado por la consecutiva insistencia del caramelo frágil
Que antes que nada hambriento, que atenazas,
Arremolinándose de colores
En una apertura del paraguas que se devuelve al ombligo
Tántrica, sombra tú, aparecida, virgo,
En las grietas del portón, en el rescoldo del muro nocturno
Cascado en metamorfosis y hojarascas de enero,
En doblando la esquina, desposeído de tu canción sí,
Ante todo sentarme y alisarte los cabellos
Si antes bien, no por favor, entre comas y quejidos,
Comprendido luego, como si ante todo tantric
En el columpiarse mi espolón dijera ¡basta!
Y te abanicaras el sexo todopoderoso y girable
En el propicio viento de la tarde, aun en sazón,
Hermanadas tu y la tarde, tántrica,
Estando lejos y golpeándonos el crepúsculo,
Un vago mordisco rozando tu labio
Como dos gatos peliagudos en el canto que reconocen,
Lamiendo tu espalda a pesar de la espuma
Oración que se enfunda y lapida,
Millones de catres maúllan algo en el aire,
Cuando tu no les ves, tantric,
cuando tu no les ves

jueves, 17 de septiembre de 2015



Atlante y silente
Sombra y silencio de trazo, en hormigón
De mayúsculas uvas como ojos
cuando duerme

De negar la acuarela en el trazo, lo puede
Por el doblez de herradura que posee la u, también
El boquerón de su garganta y su tubo, la forma
en que amolda su mano en la arcilla
entre mejilla y mentón

Cuando no está la mujer
aunque estalle la albúmina
            y el deseo manso del viernes
se pose sobre sus pies
camina y vuelve al cuarto

El gran pez le vomita a la orilla
Sale de vez en cuando
lamiendo el silencio en el cielo
Aprehendiendo que no hay nube
que le haga ya compañía
Saboreando azul la piel del desierto

Moscardones firmes de los brazos
Camino incisivo en constante salivación
 espera que una almohada hecha de espumas
            así sea en lo alto como en lo bajo

Al amado, a la amada
al objeto y a la rompedura de encías
 a los nísperos que desgajan sus membranas
a la angustia enramada y al bosque
Atlante y silente hablando a las espaldas
Aquietado después de todo
posando la lengua
como si fuese una palabra

(Del poemario aun inédito Pomelo Pómulo)





Tocando tu cuerpo
un pedazo de luna desata su brillo
lamiendo malva de tus labios
En el borde siembro
Caminando en tu curva 

Las hojas de los árboles están lejos
Se hunden en el presagio
           Permanece la brizna en tu pelo
           Esferas en cumbres ruedan
            Pasan por mi lado

Perder la trama del abecedario
Llegar a la cosecha
En las oquedades del grito
Habitar la prudencia y la cautela
con la cual hay que ir, lejos
trazo fértil de la superficie
Desarmarlo todo de cifras y escalar
con alaridos el olfato

La pulpa serena y mi mano
A pleno sol que la toma
Una flor desmoronándose por los tejidos
De la copa el fresco licor de los duraznos

Leve crujir de las hojas que te envuelve
Y creamos al minotauro
en el cascabeleo
 sobre la pradera tupida
humedecida por nuestros pasos

Aquel pleno riesgo es tu cuerpo
           en lo sucesivo mantis,
Deletreando melosamente tus nalgas
Apenas descubiertas entre las sábanas
la enredadera dócil donde ha quedado
mi cuerpo inmovilizado

(Aun inédito)