miércoles, 20 de abril de 2016

VULVLAVIOS (Poemas escritos entre 2002 y 2003)

I
Gris es mi pátina con la que pinto incolor, gris y ya es harto
Como el sacro pez muriendo de sed navegando en el lienzo celeste y no te percataste de
aquello
Quizás sea eso lo que desata el pincel furibundo de norte a sur
Del coágulo en el clavo puro conducido por tus laberínticos vericuetos que se exprimen en
Persianas
Y al espantajo de inviernos que se hacía con las manos
Algo de patibulario y crujiente rondando aun en Lima, apelambrado y rozante por el antebrazo
Y tu sabes muy bien a que me estoy refiriendo, cuando tu sexo se rompía como un higo
En la quebrada dentadura del hotel
Y atenazabas tus dedos en los míos con fuerza
Como si no hubiese otra forma de hacerlo,
Y el polvo de azúcar volaba por los techos,
entonces tu en mi pátina, desmelenada, céltica, lumínica en tus bordes
Tu renacías como sólo renace el agua a borbotones
En la superficie
Para luego arrecostarte, cachorro de león a mi lado
Bendito animal iridiscente en la plomicie insalubre de Lima,
Haciendo un paréntesis en el culto a los ojos, adueñándote a palmos de un rugido,
Gris y ya es harto y exhausto y aun,
Como el sacro pez, muriendo de sed



II
Oquedades enigmáticas de la vida, yo las adoro,
Desde el principio ahora y siempre, porque lo último que veré será una flecha de cometa
Petrificada a un naipe,
Antes de cerrar el magnífico y décimo párpado y me envuelvas fetal para ser cubierto por tus
Fardos,
Por haber vivido y vagado por algún sector de la oquedad número tantos,
Porque fui forastero en mi propia vida y me detuve a poner los calcetines
(el agua dibujando desfiladeros en un pedazo de cuarzo)
Y algún trueno nos encandilaba en supuestos amaneceres que duraban lo que un relámpago se
Proponía
Oquedad mayor si he de ir por la fusa, si se enrosca y desata en pléyades, si se alimenta de
Esperanzas
O rechina los dientes al calor de la trama,
Oquedad menor, unidos por agua, deslizándonos húmedos y maltrechos
Con las branquias enrojecidas supurando almidones
Por ti vulvlavios
Fragante y fugaz


(Arequipa, mayo de 2003)


III
De súbito y salina, sale,
Del pan yerto, lagrima y fecunda a veces
Dromedario seco reiterando el paso
¡Oh no! En su carretero duelo, duele,
Y lerdo el dorso en que posa, su barniz inútil se reseca,
Pudiera de tanto en tanto clave de sol, atemperarse
Pero rima y rume, sale,
Moneda momentánea, agujereado cielo
Cántico perdido en gibraltares, gimes
¡diluvia santo! ¡masticando enhebra!
De súbito alcanzaras uno, eterno alveolo
Vieras, más que vieras,
Peciolo acuoso de comba que la ola hizo sin darse, palmo,
¡Sin darse!



IV
Si de quejidos en la luz
Que hay de ciego cuando trata,
Tronco, madero crisólito, amanecer,
Turba de mar en la nada
La noche sin demora ¿A dónde?
Carbones enfrentados de súbito misterio
Jupiter jumento ha desvanecido
en algún soporte, juego escondedero
Híbrida coyunta aun medita
De blanco y negro aquelarre,
Trasfondo de mueca marinera
Borbotea y arde, nomenclatura siniestra,
Extendida rosa en mi falange, aun,
Dubitativa, incierta nube que reposa,
Trafalgar callado, mi café en el páncreas
Avanzo, avanza, morir es entrar como luminoso est


(Trujillo, 19 de febrero de 2002)


V
Tantric tántrica
Orlada de peces y un pan a la deriva, ciudad,
Encima del pabellón mordisqueado, humedecido,
Ablandado por la consecutiva insistencia del caramelo frágil
Que antes que nada hambriento, que atenazas,
Arremolinándose de colores
En una apertura del paraguas que se devuelve al ombligo
Tántrica, sombra tú, aparecida, virgo,
En las grietas del portón, en el rescoldo del muro nocturno
Cascado en metamorfosis y hojarascas de enero,
En doblando la esquina, desposeído de tu canción sí,
Ante todo sentarme y alisarte los cabellos
Si antes bien, no por favor, entre comas y quejidos,
Comprendido luego, como si ante todo tantric
En el columpiarse mi espolón dijera ¡basta!
Y te abanicaras el sexo todopoderoso y girable
En el propicio viento de la tarde, aun en sazón,
Hermanadas tu y la tarde, tántrica,
Estando lejos y golpeándonos el crepúsculo,
Un vago mordisco rozando tu labio
Como dos gatos peliagudos en el canto que reconocen,
Lamiendo tu espalda a pesar de la espuma
Oración que se enfunda y lapida,
Millones de catres maúllan algo en el aire,
Cuando tu no les ves, tantric,
cuando tu no les ves

jueves, 17 de septiembre de 2015



Atlante y silente
Sombra y silencio de trazo, en hormigón
De mayúsculas uvas como ojos
cuando duerme

De negar la acuarela en el trazo, lo puede
Por el doblez de herradura que posee la u, también
El boquerón de su garganta y su tubo, la forma
en que amolda su mano en la arcilla
entre mejilla y mentón

Cuando no está la mujer
aunque estalle la albúmina
            y el deseo manso del viernes
se pose sobre sus pies
camina y vuelve al cuarto

El gran pez le vomita a la orilla
Sale de vez en cuando
lamiendo el silencio en el cielo
Aprehendiendo que no hay nube
que le haga ya compañía
Saboreando azul la piel del desierto

Moscardones firmes de los brazos
Camino incisivo en constante salivación
 espera que una almohada hecha de espumas
            así sea en lo alto como en lo bajo

Al amado, a la amada
al objeto y a la rompedura de encías
 a los nísperos que desgajan sus membranas
a la angustia enramada y al bosque
Atlante y silente hablando a las espaldas
Aquietado después de todo
posando la lengua
como si fuese una palabra

(Del poemario aun inédito Pomelo Pómulo)





Tocando tu cuerpo
un pedazo de luna desata su brillo
lamiendo malva de tus labios
En el borde siembro
Caminando en tu curva 

Las hojas de los árboles están lejos
Se hunden en el presagio
           Permanece la brizna en tu pelo
           Esferas en cumbres ruedan
            Pasan por mi lado

Perder la trama del abecedario
Llegar a la cosecha
En las oquedades del grito
Habitar la prudencia y la cautela
con la cual hay que ir, lejos
trazo fértil de la superficie
Desarmarlo todo de cifras y escalar
con alaridos el olfato

La pulpa serena y mi mano
A pleno sol que la toma
Una flor desmoronándose por los tejidos
De la copa el fresco licor de los duraznos

Leve crujir de las hojas que te envuelve
Y creamos al minotauro
en el cascabeleo
 sobre la pradera tupida
humedecida por nuestros pasos

Aquel pleno riesgo es tu cuerpo
           en lo sucesivo mantis,
Deletreando melosamente tus nalgas
Apenas descubiertas entre las sábanas
la enredadera dócil donde ha quedado
mi cuerpo inmovilizado

(Aun inédito)

domingo, 3 de mayo de 2015

Coloca tu cabeza sobre la almohada




            Coloca tu cabeza sobre la almohada
la boca despidiendo telarañas
amanece donde duermo
y trabaja duro todo eso
las nubes que unen sus colas y trompas
una tras otra, lo saben y pasan

He sido el que quiso regalarte
un arco con su cuerpo
curvatura del bostezo
en la posición de la araña
           Mirando petrificadas huellas del futuro
Aquí tú me golpeas con el tenedor
                                            detrás de la oreja

Vigilas y golpeas que no me salga del margen
cuadrícula tras cuadrícula
con la punta del lápiz que no debe pisar
la margen izquierda del surco
esa recta que el peine ha hecho y rehecho
por puro gusto

¿A dónde conducirá todo esto?
Encía tras encías colgadas
Son el único paisaje visible en tendederos
            a ambos lados de la carretera
La historia que suena convincente
No es más que lo que dice
No es más!
Establecidos márgenes
Dudas a objetivos
Y tu necesidad



                Del poemario aun inédito EL TRIUNFO DE LA MUERTE

miércoles, 1 de octubre de 2014

ELLOS, LOS TIEMPOS, ESTUVIERON SIEMPRE CAMBIANDO

And the present
Now will soon be past…

Bob Dylan




Subió su TV 30 pisos al hombro, de allí el gran salto
Escombros siempre de azoteas por el suelo
La foto pegada en su muro dice que 18 millones asistirán a su entierro
Lo consustancial ya está aquí corriendo por las venas

Afuera Isis no es ISIS, los musulmanes están en la sombra,
La Osa es ya Mayor

¿Por qué afirmas hoy tiempos con total certidumbre?
Quizás porque ellos, los tiempos, estuvieron siempre cambiando

Ofelia desfonda la fuente con los dientes y habla con su líquido amniótico
Litio desparramado sobre las pantallas, las flores de plástico
Vengan a verme dentro del espiral
De tal forma que tomen las tuercas en los andamios

Como amos y esclavos en simultáneo, uno después del otro
Madres resguardan sus presas en los castillos
Nos dirán que los daños son colaterales
Los puntos de ataque específicos

Cartones de comida rápida para no ensuciarse las manos
Y bolsas de reciclaje para deshacerse de la basura inmediatamente

¿Por qué afirmas hoy tiempos con total certidumbre?
Quizás porque ellos, los tiempos, estuvieron siempre cambiando

Corre veloz a tu guarida, podrías sacar un elefante de una lata de sardinas
Si creyeras que estas aun a tiempo de salvarte
Reformación de la Revolución, deformación del encuadre
Inserte monedas y colóquese en su lugar

La pistola en tu mano estaba hecha de jabón
Llovía afuera y de la capucha salió el disparo
Las masas y las armas, las muecas de quien se crucifica frente a un monitor
Descafeinada esperma de la clase dominante
Y la revolución que está en tu Smartphone

La maquinaria que suelta la mano dormida
La mano dormida que suelta la maquinaria

Y se hunde lentamente al fondo de la piscina
La llamada inesperada

¿Por qué afirmas hoy tiempos con total certidumbre?
Quizás porque ellos, los tiempos, estuvieron siempre cambiando

En la palidez y en el ansia de los jóvenes, en el grosor de la carga del pasado
En los demonios fabricados con aserrín y pilas de lija
en el entrevero ansiolítico que nos conduce a tener los crímenes bien amarrados
En la programación monoaural de las coordenadas
En la felación a los perros y gatos crochet a tejidos
Entre dogmas y éxtasis que blanquean al rojo al negro y al amarillo
Y tus propios ideales desmenuzados en lonjas, metidos en electrodomésticos
Que olvidaste desenchufar
En tus huesos llevados al crematorio

Una mentira más mirando a mi hija a los ojos

Entonces ¿Por qué afirmas hoy tiempos con total certidumbre?
Quizás porque ellos, los tiempos, estuvieron siempre cambiando

Y yo en ellos, quizás




Lima, Septiembre de 2014

domingo, 23 de marzo de 2014

Rosa, la puta de Lima, La performer

Del clavo puro, insólito, ella cuelga, se sostiene,
invertebrando la maraña todos los días, y la piel que ausenta la chispa
volviéndonos salvajes de improviso en el cuarto oscuro de rosa, la performer,
una luz por la rendija se desliza y desaparece
una cruz hecha de troncos en la pared con los pelos largos
con el coágulo péndulo en el puro clavo punzón
desde rosa, la puta de Lima, la performer
la avispa mayor en la escala de las flageladas
la del perpetuo silencio en ermitas desmoronadas
y el polvo en los anaqueles con el cuarto vacío
y los objetos punzocortantes puestos a buen recaudo

La muñeca sin brazos a duras penas entre el vapor de sus sombras
Sonríe a la nada
Un mapamundi de costras en su cabeza rapada
Y el naranjal en flor de esferas estáticas en pleno invierno
Allá afuera
Una flor blanca flota en el tendedero y miras en tus manos
A la pequeña que salió ilesa moviendo con lascivia las carnosas caderas
Mariposa adiposa tatuada entre los muslos
Y un calzón diminuto entre pliegues rotos, desmoronándose,
Mil veces la novia ante el espejo lucrativo, madre, hija y espíritu santo
Nudos apresurados de cuerdas que salen interminables de tu boca

Rosa, la puta de Lima, perdida de llaves, la performer,
En el pozo coronada de espinas quietecita sin chistar
Aquel barco de cristal que viene acercándose, ¿quienes serán?
Sube criatura, sube y vámonos ya
Las campanas iridiscentes se despiertan y los ovillos de canas
Desgastan sus soplidos para hacerse a la mar
Y la puerta que quizás olvidarás cerrar con el aire
Pero ya, rosa, pero ya,

Una máquina de coser pespuntándose sobre tus venas


Terminado 13 de abril 2010
Ella te invitará a que le cortes la cabeza
pondrá la espada en tu mano
y sobre un campo de flores carcomidas por los pájaros
el mistérico trazo de su sonrisa
será cubierta por el lento paso de su sangre goteando como perlas
cuyas cuentas reflejen los días

Mirarás así las nubes transcurridas,
los pétalos que se sostenían firmes de sus coronas
y la tempestad de su alma encontrará reposo,
en un lecho de hielo permanente

Deja ya de balancearte en la soga pajarillo áureo
 tus dedos largos y frágiles
miran aquel capullo rojo que sobre el tallo pendula,
desde el fondo blanco del agua petrificada tus labios eran carne viva
donde giraba el remolino

Tu cuerpo ahora danza decapitado
la herrumbre perpetua de mi mano en tu contorno
el talle de la daga sobre la arena sin fin, un aullido extenso se deshilvana
el garfio dentro, amarrado a un cabo

No existe ciego que guíe a otro ciego

Tu, convertida en sal
y en la oscuridad un relámpago que ilumina mi brazo

La miseria y el acto sobrenatural

La lenta deglución de las oropéndolas y los cartuchos

El jardín vacío

En mí los rastros de tu sangre
tus ojos picoteados por los cuervos
la espada que cae y forma un puente hacia lo desconocido


21.03.14

viernes, 22 de marzo de 2013


 HAY UNA SOMBRA DOS O TRES


Hay una sombra o dos o tres
Y que me importa
una sombra que late
Incluso más allá del cuerpo
que la provoca

Una sombra que persigue
todo indicio de no oírla
Que se agolpa y no duerme
Es la ausencia
que se nutre del espejo

Cuando miro hay una sombra
 o dos o tres
Una sombra que late
y se desmenuza en pelusas

Me he dado cuenta
que no es la muerte
quien me acompaña
sino yo a ella

 

¿Dónde yace el muchacho hoy, donde duerme y sobre que apoya su cabeza?


¿Dónde yace el muchacho hoy
donde duerme
y sobre que apoya su cabeza?
¿Dónde yace el muchacho hoy
donde duerme
y sobre que apoya su cabeza?
¿Hasta cuando
y de donde esa afilada resistencia
 pegada al borde?

Un desmoronamiento imprevisto de cubos
va rajando su fantasía
 permaneciendo vertical en él,
Su pescuezo de pájaro
ladeándose en las calles
 a trancos se desplaza
 nerviosismo y de mar

Algo de agua caleteando por sus ojos
cuando hay algo que se silba en formas
Escapando por el vértice de una lata vacía
 contorno de libre albedrío,
Caprichoso hormigueo de sombras
dobladas y dejadas a la intemperie

¿Dónde está el muchacho así
con su alma expuesta?
Los cajones de cartón rellenados
cuidadosamente
con los escombros de las azoteas
¿Qué es lo que harás? Latón
kerosene ladrillo descascarado muro caramelo
Más muchacho que nunca
una piedra chiquita
que se ha metido en el zapato

Cartas y más cartas
cayendo de un tirón
por el cielo de la avenida

Entonces vienes y vas muchacho
 imprimiendo con las extremidades abiertas                                                       
por sobre el olor de las flores
tu alegría

Y haz muchacho como que no te das cuenta
 haz sólo haz
Que el caprichoso y exigente arte
de hacerte el huevón
tenga hasta aquí algún sentido

Nadie creerá en ti, telaraña legaña
y eso será bueno
Mientras bostezas aburrido
y demoras como gato
para ponerte la camiseta

La extraña mirada
de los cuerpos chamuscados te rodea
sobrevolando como negruzcas neblinas
No han llegado a tocarlo
 nunca podrán en realidad
Y eso será también bueno

Porque tu eres una larva muchacho
 una hermosa larva en el refrigerador
No puedes ver aun
la curva de tu hombro
en la blanca superficie

Porque tu y yo
somos de otro tiempo
Creciendo como ramajes celestes
en el cristal de mis sienes

Pero tú eres el habitante
Y la ciudad
 un perro adormecido
por el humo del combustible
que ha perdido ya su olfato

la espiralada elipse de un ángel
que juega por tu vello púbico
 te protege
Bello entre bellos
Nunca se es demasiado joven
 para morir en esta guerra

Muchacho de silbatinas en la madrugada
De no madre
cuando te levantes de la silla
 prosiguiendo el logro de tu estatura
hacia el ocaso

Bendecida parte en quien nadie creerá
ni le importará un rábano
 lo que hagas o dejes de hacer
Tener un ojo en el cóncavo aro
 es lo importante

Mirar en el agua
la cadenciosa forma de lomo
que toma la vida
Garabateando olas
pequeñas y lentas

Como pequeño y lento
es el darse cuenta del sol
al atardecer



              Lima, 2005